La Universidad del Norte, en Colombia, fue escenario del ASME EFx, un encuentro que reunió a cerca de 120 participantes entre estudiantes, docentes y profesionales vinculados a la ingeniería mecánica y mecatrónica.
Avalado por la American Society of Mechanical Engineers (ASME), el evento se llevó a cabo en Barranquilla y destacó por una agenda dinámica e internacional, con conferencias técnicas y académicas, además de competencias como IAM3D, Elevator Pitch y Oral Competition.
Cuando cinco estudiantes imprimen el futuro en 3D
Hay momentos que parecen pequeños y en realidad son enormes. El 8 de mayo de 2026, en Barranquilla, Colombia, cinco estudiantes de ingeniería de la Escuela Politécnica Nacional (EPN) de Ecuador ganaron el concurso IAM3D Rover de la American Society of Mechanical Engineers (ASME).
Diseñaron, fabricaron e imprimieron en 3D un vehículo autónomo capaz de operar en un terreno que simulaba otro planeta. Y ganaron.
¿Por qué debería importarle esto a alguien fuera de Ecuador?
Porque esta historia no es solo sobre cinco jóvenes y un trofeo. Es sobre cómo la manufactura aditiva está democratizando la innovación, cómo el talento STEM en economías emergentes está cerrando brechas históricas, y por qué los rovers — esos pequeños exploradores que asociamos con Marte — se están convirtiendo en el nuevo campo de entrenamiento de la ingeniería del siglo XXI.
El concurso IAM3D Rover: ingeniería aplicada al límite
¿Qué es exactamente el concurso IAM3D Rover?
El concurso IAM3D Rover — Innovative Additive Manufacturing 3D, Remote Operations Vehicle for the Excavation of Resources — es una competencia internacional organizada por la ASME dentro de su programa EFx (Engineering Festival). No es un proyecto escolar cualquiera. Es un desafío de ingeniería real que combina diseño computacional, manufactura aditiva, sistemas de control remoto y toma de decisiones bajo presión.
El reto: construir un vehículo no tripulado usando principalmente impresión 3D, capaz de recolectar recursos en una arena de 2,43 x 2,43 metros rellena de arena, con un contenedor central como destino de depósito.
El operador no puede ver el curso directamente — lo controla en primera persona (FPV) desde una cabina cerrada, usando únicamente la cámara del rover. Cinco minutos. Sin segunda oportunidad de cambiar piezas. Sin margen para el error estructural.
Por qué la impresión 3D es el corazón del concurso
Aquí es donde el concurso IAM3D Rover se vuelve especialmente interesante desde una perspectiva de negocios y tecnología.
El sistema de puntuación incluye un multiplicador directamente vinculado al porcentaje de componentes fabricados mediante manufactura aditiva.
En otras palabras: cuanto más imprimes en 3D, más puntúas. El chasis, además, debe ser obligatoriamente aditivo y de diseño original del equipo.
Esto no es caprichoso. Refleja una tendencia industrial muy real: la manufactura aditiva ya no es un nicho experimental — es una palanca estratégica en sectores como aeroespacial, defensa, medicina, automotriz y cadena de suministro distribuida.
Según múltiples proyecciones del mercado, el mercado global de impresión 3D industrial superará los 50.000 millones de dólares antes de 2030. Enseñar a los ingenieros a dominar esta tecnología desde el pregrado no es opcional. Es urgente.
Latinoamérica en el mapa global del talento STEM
El viaje que nadie esperaba
Antes de llegar a Colombia, el equipo EPN compitió en un torneo local en Ecuador, donde se enfrentó a la Escuela Politécnica del Litoral (ESPOL), la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y representantes de la empresa Infinity. Terminaron en segundo lugar. Un resultado sólido, pero no victorioso.
Sin embargo, la calidad técnica y la originalidad de su rover fueron tan notorias que los organizadores incentivaron a los estudiantes a inscribirse precisamente en el Desafío (IAM3D®).
Luego de hacer efectiva su inscripción, recibieron una invitación formal de la Universidad del Norte en Barranquilla para el festival ASME EFx 2026.
A veces, en el mundo de la innovación, lo que te lleva al siguiente nivel no es ser el primero en la sala — sino ser el más memorable.
Este proceso fue el punto de inflexión. Y los cinco estudiantes — Anthony Ochoa, Dimitri Mejía, Galo Nieto, Pablo Garzón y Said Michay — la aprovecharon al máximo.

El papel de Kubiec: cuando la industria apuesta por el talento joven
El equipo no llegó solo. Contó con el apoyo de Kubiec, empresa ecuatoriana especializada en manufactura e infraestructura industrial. Este detalle importa más de lo que parece.
En el ecosistema global de innovación, el vínculo entre academia e industria es uno de los factores más determinantes para el desarrollo tecnológico de un país.
Cuando una empresa decide invertir en estudiantes universitarios que están compitiendo en un concurso de manufactura aditiva, está enviando una señal clara sobre el tipo de ingenieros que necesita y el tipo de industria que quiere construir.
Kubiec no solo financió materiales — posicionó a Ecuador como un actor serio en la conversación global sobre manufactura del futuro.
Rovers, Marte y la próxima frontera industrial
¿Por qué simular la exploración espacial en un concurso universitario?
La premisa del concurso IAM3D Rover — diseñar un vehículo para recolectar recursos en un paisaje extraterrestre — no es una metáfora arbitraria.
Refleja una tendencia concreta en la ingeniería aplicada: agencias espaciales como la NASA y la ESA, junto con empresas privadas como SpaceX, Astrobotic y ispace, están activamente desarrollando tecnologías de excavación y recolección de recursos para misiones lunares y marcianas.
La llamada ISRU (In-Situ Resource Utilization) — el uso de materiales locales en la superficie de otros planetas para construir infraestructura o producir combustible — es una de las áreas más críticas de la ingeniería espacial actual.
Que los estudiantes universitarios aprendan los fundamentos de esta disciplina a través de un concurso práctico, iterativo y competitivo es exactamente el tipo de formación que las industrias del futuro van a necesitar.
Manufactura aditiva + exploración espacial = la ecuación del siglo XXI
La conexión entre impresión 3D y exploración espacial no es nueva, pero sí está acelerándose. La NASA lleva años investigando cómo usar manufactura aditiva para construir estructuras en la Luna usando regolito lunar como materia prima.
Varias startups están apostando por rovers impresos en 3D para misiones de bajo costo. Y empresas como Relativity Space ya fabrican cohetes casi completamente con impresoras 3D.
En ese contexto, un equipo universitario que diseña un rover impreso en 3D capaz de recolectar recursos en condiciones controladas no es solo un proyecto académico — es un prototipo mental de algo que en 15 o 20 años podría ser una industria entera.
El ASME EFx: el ecosistema donde ocurre la innovación
El evento que albergó el concurso IAM3D Rover fue el ASME EFx Universidad del Norte 2026, celebrado en Barranquilla, Colombia, con aproximadamente 120 participantes entre estudiantes, docentes y profesionales de la industria.
El programa incluyó conferencias técnicas, el concurso Elevator Pitch, la Oral Competition y, por supuesto, el IAM3D Rover.
La ASME — fundada en 1880 — es mucho más que una sociedad profesional. Es una red global de conocimiento que conecta a más de 100.000 ingenieros en todo el mundo, publica estándares técnicos usados en prácticamente todos los sectores industriales, y organiza competencias como el EFx para asegurar que la próxima generación de ingenieros esté preparada para los retos reales de la industria.
Ganar en un evento ASME no es solo ganar un concurso — es entrar al radar de una comunidad que define los estándares de la ingeniería global.
Lo que este triunfo revela sobre el futuro del talento en economías emergentes
El mito de que la innovación solo ocurre en ciertos lugares
Existe una narrativa persistente — y bastante cansada — que asocia la innovación tecnológica avanzada con unas pocas geografías privilegiadas: Silicon Valley, Berlín, Tokio, Seúl.
El triunfo del equipo EPN en el concurso IAM3D Rover es un pequeño pero poderoso recordatorio de que esa narrativa está quedando obsoleta.
Ecuador, con una economía mediana y recursos limitados para investigación universitaria, produjo un equipo capaz de competir y ganar en un evento internacional de manufactura aditiva respaldado por una de las organizaciones de ingeniería más prestigiosas del mundo.
Eso no ocurre por accidente. Ocurre cuando hay instituciones que forman bien, empresas que apoyan el talento joven, y estudiantes que están dispuestos a iterar su diseño hasta que funcione.
La manufactura aditiva como igualador de condiciones
Una de las razones por las que la impresión 3D es tan poderosa desde una perspectiva de política industrial y desarrollo económico es su capacidad para democratizar la manufactura.
No necesitas una planta de maquinado con control numérico de varios millones de dólares para fabricar piezas complejas. Necesitas una impresora 3D, buen software de diseño, y — esto es lo más importante — ingenieros que sepan usarlos bien.
Eso nivela el campo de juego de maneras que hace una generación hubieran sido impensables.
Un equipo universitario en Quito puede competir con equipos de universidades con presupuestos diez veces mayores si domina el proceso de diseño iterativo y la manufactura aditiva.
El concurso IAM3D Rover es, en ese sentido, un modelo de competencia tecnológica del siglo XXI: accesible, meritocrática y con aplicaciones industriales directas.
Conclusión: un rover pequeño, una señal enorme
La victoria de estos jóvenes universitarios en el concurso IAM3D Rover ASME EFx 2026 en Colombia es mucho más que un logro deportivo.
Es una confluencia de tendencias que definen el futuro tecnológico: manufactura aditiva accesible, formación STEM de calidad, vínculos entre academia e industria, y la creciente relevancia de tecnologías inspiradas en la exploración espacial para aplicaciones terrestres.
Qué es la educación STEM: La educación STEM integra ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas en un enfoque interdisciplinario que fomenta un aprendizaje transversal y prepara a las personas para enfrentar los desafíos del contexto actual, tanto a nivel local como global.
En el juego global de la innovación, los grandes saltos rara vez vienen anunciados.
A veces comienzan con cinco estudiantes, una impresora 3D, un rover de 30 centímetros y la determinación de cruzar una frontera para demostrar de lo que son capaces. Y en ese momento, lo que parece una competencia universitaria se convierte en un pequeño espejo del futuro.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
1. ¿Qué es el concurso IAM3D Rover de la ASME y quiénes pueden participar?
Es una competencia internacional para estudiantes universitarios de ingeniería organizada por la American Society of Mechanical Engineers (ASME).
Los participantes deben diseñar y fabricar mediante manufactura aditiva un vehículo no tripulado capaz de recolectar recursos en un terreno simulado.
Requiere membresía ASME estudiantil vigente y registro en un evento EFx que incluya la competencia.
2. ¿Por qué es importante la manufactura aditiva (impresión 3D) para la industria global en 2026?
La manufactura aditiva permite producir piezas complejas con menor desperdicio de material, cadenas de suministro más cortas y costos de prototipado radicalmente menores.
Sectores como aeroespacial, defensa, medicina y automoción ya la usan de forma masiva, y el mercado global supera los 20.000 millones de dólares con proyecciones de crecimiento acelerado hacia 2030.
3. ¿Cómo se conecta el concurso IAM3D Rover con la exploración espacial real?
La premisa del concurso — recolectar recursos en un paisaje extraterrestre simulado — refleja directamente la disciplina de ISRU (In-Situ Resource Utilization), fundamental para misiones lunares y marcianas.
Agencias como la NASA y empresas como SpaceX invierten activamente en rovers y tecnologías de excavación basadas en principios muy similares a los que los equipos estudiantiles practican en el concurso.
4. ¿Qué papel juega el sector privado en el desarrollo del talento STEM en Latinoamérica?
El apoyo empresarial — como el que brindó Kubiec al equipo EPN — es fundamental para cerrar la brecha entre formación académica e industria real.
Las empresas que invierten en equipos universitarios de competencias técnicas no solo forman a sus futuros ingenieros, sino que también contribuyen al ecosistema de innovación nacional y mejoran su propia capacidad de adopción tecnológica.
5. ¿Qué distingue al ASME EFx de otros eventos universitarios de ingeniería?
El ASME EFx combina competencias técnicas de alto nivel (como el concurso IAM3D Rover, Elevator Pitch y Oral Competition) con conferencias de líderes industriales y espacios de networking profesional.
Al ser avalado por la ASME — la organización que define muchos de los estándares técnicos de la ingeniería global — ganar en este evento tiene un peso de reconocimiento que va más allá del ámbito universitario.






